Nuestra Historia

    FUNDACIÓN: AÑO 1927

    Iniciativa de M.Natividad Vázquez, tercera General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora

    El colegio Natividad de Nuestra Señora fue fundado en el año 1927 a  iniciativa de M. Natividad Vázquez, tercera Superiora General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora. La Congregación deseaba tener una casa en la capital de España para continuar con la sublime misión de la educación, haciendo realidad el lema Piedad y Letras propio de los colegios de religiosas Calasancias.

    Se llevaron a cabo los trámites necesarios y se encontró un pequeño chalet en la calle Ardemáns, nº 1. Este chalet era propiedad de D. Antonio Naranjo y estaba formado por un sótano y dos pisos. Se encontraba situado en el antiguo “Barrio de la Salud”, hoy barrio de  “La Guindalera”, en un lugar casi despoblado.

    Se puso al colegio el nombre de Natividad en honor a su fundadora, M. Natividad Vázquez, tercera Superiora General, que tomó las riendas del Gobierno en 1924. Había sido la primera Superiora de Chile; tenía toda la confianza del P. Faustino Míguez y era muy estimada por las Religiosas. A su bondad y cultura añadía un gran don de gentes. Durante su mandato intensificó las fundaciones de América y tuvo la satisfacción y el honor de inaugurar la casa de Madrid con el nombre de Natividad de Nuestra Señora.

    FUNDACIÓN: AÑO 1927

    Iniciativa de M.Natividad Vázquez, tercera General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora

    El colegio Natividad de Nuestra Señora fue fundado en el año 1927 a  iniciativa de M. Natividad Vázquez, tercera Superiora General del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora. La Congregación deseaba tener una casa en la capital de España para continuar con la sublime misión de la educación, haciendo realidad el lema Piedad y Letras propio de los colegios de religiosas Calasancias.

    Se llevaron a cabo los trámites necesarios y se encontró un pequeño chalet en la calle Ardemáns, nº 1. Este chalet era propiedad de D. Antonio Naranjo y estaba formado por un sótano y dos pisos. Se encontraba situado en el antiguo “Barrio de la Salud”, hoy barrio de  “La Guindalera”, en un lugar casi despoblado.

    Se puso al colegio el nombre de Natividad en honor a su fundadora, M. Natividad Vázquez, tercera Superiora General, que tomó las riendas del Gobierno en 1924. Había sido la primera Superiora de Chile; tenía toda la confianza del P. Faustino Míguez y era muy estimada por las Religiosas. A su bondad y cultura añadía un gran don de gentes. Durante su mandato intensificó las fundaciones de América y tuvo la satisfacción y el honor de inaugurar la casa de Madrid con el nombre de Natividad de Nuestra Señora.

    Las dificultades de los inicios

    Las religiosas comenzaron con un pequeño grupo de alumnas a enseñar las primeras letras

    Como dice el P. Faustino, Fundador del Instituto, imprimir en el corazón de las niñas la bondad y la belleza, evitando que la inocencia del corazón se pierda en las tinieblas de la ignorancia. Paso a paso fue creciendo y se fueron instaurando en él los distintos niveles educativos.

    No faltaron las dificultades. Especialmente en la segunda República, año 1931 y Guerra Civil, 1936 al 39. En esta época, el colegio fue totalmente destruido juntamente con sus archivos, por lo cual es muy difícil reconstruir la historia de sus comienzos. Las religiosas tuvieron que abandonar el Colegio y alojarse en casas particulares de amistades o familiares de las alumnas. Al finalizar la guerra iniciaron la reconstrucción del edificio con la ayuda de Regiones Devastadas, institución que nació con el propósito de reconstruir los destrozos que la contienda ha causado en los municipios de toda España, y más tarde en su estrategia se va a aprovechar para realizar mejoras urbanas y sociales y en los pueblos.

    Las dificultades de los inicios

    Las religiosas comenzaron con un pequeño grupo de alumnas a enseñar las primeras letras

    Como dice el P. Faustino, Fundador del Instituto, imprimir en el corazón de las niñas la bondad y la belleza, evitando que la inocencia del corazón se pierda en las tinieblas de la ignorancia. Paso a paso fue creciendo y se fueron instaurando en él los distintos niveles educativos.

    No faltaron las dificultades. Especialmente en la segunda República, año 1931 y Guerra Civil, 1936 al 39. En esta época, el colegio fue totalmente destruido juntamente con sus archivos, por lo cual es muy difícil reconstruir la historia de sus comienzos. Las religiosas tuvieron que abandonar el Colegio y alojarse en casas particulares de amistades o familiares de las alumnas. Al finalizar la guerra iniciaron la reconstrucción del edificio con la ayuda de Regiones Devastadas, institución que nació con el propósito de reconstruir los destrozos que la contienda ha causado en los municipios de toda España, y más tarde en su estrategia se va a aprovechar para realizar mejoras urbanas y sociales y en los pueblos.

    El colegio se abrió con una clase de párvulas, dos de Primera Enseñanza, una de ellas gratuita, y dos de Bachillerato además clases de adorno. Se consiguió la autorización del Ministerio de Educación para los grados de Primaria en el año 1929, impartiéndose clases de dibujo, labores y piano, historia sagrada y urbanidad. En el año 1941 y 1944 respectivamente se consiguió la autorización del Bachillerato elemental y Superior. Posteriormente el colegio se fue adaptando a los distintos planes de estudio y leyes educativas.

    En la actualidad el colegio está reconocido como colegio integrado de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato llevando a cabo la misión de acompañar a las nuevas generaciones por el camino de la fe y la cultura, conjugando la Piedad y las Letras.